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viernes, 22 de julio de 2011

José Cruz: El poeta del blues




José Cruz, un personaje legendario del blues nacional y uno de los compositores más entrañables y profundos que han existido por estos rumbos. Sus presentaciones eran una hoguera sonora, un ritual huichol en el que José Cruz hacía las veces de chamán tomando en cada canción diferentes elementos de la liturgia bluesera: su guitarra Gibson, o su harmónica o su voz, capaz de cantar o de llenar de palabras la música, palabras que en ese tiempo como ahora enervan el espíritu de quien las escucha: “En una de las calles más lejanas del sueño, la más confusa y apagada, donde las sombras se erizan y los miedos se palpan, hay un rincón de café. Sorbiendo a tragos el olvido, trazando penas de papel, borrando nombres y apellidos, está un cadáver de mujer. Bailando con fantasmas vestidos de negro, vendiendo el sexo a placer, fumando la absurda tonada de un necio rompiendo bocas de un revés, tejiendo muerta telarañas, guardando lutos por hacer, odiando el llanto de una virgen, está un cadáver de mujer, con más de un siglo después”. ¿Qué podrían tener en común Dante aligheri, Heracles, el Caballero Owen, José Cruz o cualquiera que haya visitado en la madrugada los bares y sitios más inhóspitos? Pues que han realizado una inmersión al mismo infierno y han regresado para contarlo, ya sea en forma de poema, una leyenda o el blues más negro que te puedas imaginar. Real de Catorce musicalizó toda una época en mi vida, Y no olvidaré veladas maravillosas al calor de su música, acompañado por mis amigos, Pedro Cervantes, René González, Román Ochoa, Adalberto Denis, Alejandro Prieto, Martín Mascareño, Fredy Chávez y Fredy Wong. En ese entonces todos felices y lectores asiduos, enamorados de la poesía, de la música, la literatura y sobre todo de la vida misma. José Cruz era nuestro Morrison, nuestro Dylan y, para nosotros, el único que entendía la esencia triste y cruda del blues y que percibía la lírica como un modo de hacer poesía. Hace algunos años que Real de Catorce dejó de tocar debido a la súbita esclerosis múltiple que padece José Cruz y a diversos problemas sobre los derechos de la banda. Sin embargo José sigue presentándose muy de vez en cuando ahora ya no armado con su guitarra sino con un tanque de oxígeno y sobre una silla de ruedas. José asume su cruz con dignidad y con un gran espíritu que nos sirve de ejemplo e inspiración y que, personalmente, hace más grande la admiración que siento por su persona. Dice que es difícil pero que él quiere ver la enfermedad como una bendición. Una enfermedad que no se cura con la misma medicina con la que él curó nuestras almas durante muchos años, pero que sin duda aligera sus dolores: la medicina del blues. “Un ego demoníaco, los tragos, una mujer, un cuarto subterráneo para estar lejos de Dios.
La cara finísima de mi soledad, el mapa de mis vidas, el porta velas para alumbrar;
Tengo secretos sin revelar, y como un anticuario los guardo en mi corazón”
. PD. Si a algún admirador de la música de este gran bluesero nacional quiere cooperar económicamente a José Cruz en el tratamiento de su enfermedad puede hacerlo en la cuenta de HSBC 4039551163 a nombre de José Cruz
*( Fernando Rivera Calderón)



Descarga de discos de Real de catorce (dar click en el nombre del disco):


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Azul:


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