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martes, 28 de junio de 2011

Funk´N´stein (The Next Level) (2009)


1. That's Funk
2. Feel the Same
3. Blue Lights
4. Message
5. All Day Long
6. Honey Pie
7. Heal Me
8. The Next Level
9. Live in the Country
10. We Gonna Funk
11. Happy Dance
12. If 6 was 8
13. Stay the Night

Descarga:

martes, 21 de junio de 2011

La Barranca... Rock hecho en méxico.




Amigos lectores, me permitiré escribir sobre mi banda favorita del rock nacional, una banda considerada de “culto” por muchos, y por otros, como uno de los primeros supergrupos (término acuñado para describir a grupos de música formados por artistas que habían tenido fama y respeto en grupos anteriores o a nivel individual.) de la escena nacional, ya que los integrantes originales: José Manuel Aguilera, Federico Fong Y Alfonso André habían participado en Jaguares y Caifánes respectivamente, por su parte Aguilera (además de Jaguares) participó en bandas como: Sangre Azteka y Nine Rain.

La banda lanzó su primer álbum El Fuego de la Noche en 1995 (considerado por la revista La Mosca como uno de los mejores 50 discos en la historia del rock latino) y en donde contó con excelsas participaciones de músicos como: Cecilia Toussaint en los coros y Jorge “Cox” Gaytán en el Violín. Desprendiéndose canciones como: El Alacrán, Reptil, Quémate Lento y La Barranca. El Fuego de la Noche es también pionero en la producción independiente, pues pese a licenciarlo después a varias compañías, la producción original del mismo es realizada por el propio grupo para el sello independiente Opción Sónica, hoy extinto.
El segundo álbum de estudio del grupo, tuvo por nombre Tempestad en 1997, con canciones como: La caída, Día negro, Tempestad, El Gran Pez, Tal vez ni Dios. Con este disco comienza la costumbre de hacer claras las referencias de intertextualidad incorporadas a las canciones. Como claro ejemplo; La narración en náhuatl de Tal vez ni Dios fue extraída del Códice Florentino y la canción Como una sombra la cual es una versión libre de la interpretación de La Malagueña del trío de panúco. Además Día negro comienza con un ruido (algo que parece girar), el mismo con que termina Huitzilac, la última pieza de El fuego de la noche con lo que se establece una continuidad entre ambos álbumes.
El tercer álbum del grupo llevó por nombre La Rueda de los Tiempos (1999), fue considerado en ese momento por ellos mismos como el mejor álbum de la banda, el disco tiene una gran cantidad de instrumentales basadas en el sonido de sintetizadores y el uso extensivo de sampleos lo que le da un carácter distinto al de los álbumes anteriores. Por otro lado, sigue con la misma lógica de hacer referencia intertextual en sus canciones, ejemplo de ello es Déjà vu en donde se utilizan varios danzones por medio de sampleos o Estallido interno, en donde según lo impreso en el álbum, “está construida sobre El paso de las horas de Pessoa”; Por su parte, Marte es una canción basada en la serie Rituales del artista plástico potosino Arturo Ramírez.

El cuarto álbum de la banda tuvo por nombre Denzura (2003), fue el primer álbum en donde ya no participaron como miembros de la banda Federico Fong (sin embargo, en los créditos del álbum aparece como artista invitado tocando el piano electrónico) y Alfonso André. Pero fue el inicio de la agrupación como cuarteto uniéndose al grupo los hermanos José María (Batería) y Alonso Arreola (Bajo) y Alejandro Otaola (Santa Sabina. guitarra, Piano) quien ya había participado en los otros discos de La Barranca, pero qué a partir de éste fungió como miembro de la agrupación. Denzura sigue con la tradición de mezclar el rock con la música mexicana al tiempo que La Barranca también se vuelve hacia un rock mucho más duro del que había estado haciendo antes. La prensa especializada a menudo calificó el disco como elegante, sólido y coherente.Destaca entre los temas la musicalización que Aguilera, fanático de la literatura y admirador de Juan José Arreola (Abuelo del Bajísta y Baterista de la banda) hizo a Kalenda maya, un cuento-poema de dicho autor jalisciense.

El Fluir (2005) es el quinto álbum de estudio de La Barranca y a diferencia de todos los discos anteriores está basado en la ejecución "cruda" del grupo –en los créditos del disco se puede leer: "En El Fluir no hay programaciones secuencias, sampleos ni sintetizadores”.-
El disco está basado completamente en dos guitarras, voz, bajo y batería, con referencias clarísimas a Jimi Hendrix (ésta muy evidente en la canción que lleva su apellido) y a King Crimson (Río de Alejandro Otaola en donde nos hizo recordar el trabajo instrtumental de The ConstruKtion of Light) sin embargo la mayor parte del material puede ser calificado simplemente como estilo La Barranca, incluido el uso de música latina junto con los acordes de rock.
Providencia (2008) es el sexto álbum de la barranca, y marca el inicio de la alineación original (Fong, Bajo) (André, Batería). Un álbum en donde se mantiene el sonido característico de La Barranca, mezclando sonidos latinos, rock y música mexicana. Además se incorporan como músicos invitados a Jorge “Cox” Gaytán en donde se le puede escuchar tocando majestuosamente un solo de viola en la canción Nueva Vida, Rubén Albarrán (Café Tacvba) haciendo voz en la canción Haiku y Muna Zul en los coros de Una nota que cae.
En éste álbum encontramos Construcción una canción instrumental que es un fiel reflejo de lo que sería su siguiente álbum Construcción (2008) qué fue lanzado a sólo escasos meses de haber salido Providencia y qué fue un disco totalmente instrumental, que nos muestra Sampleos y secuencias utilizadas durante la grabación de Providencia.


Piedad Ciudad (2010) es hasta el momento el último material discográfico de La Barranca. Narra Aguilera que cuando comenzaron la preproducción del álbum, él y Fong se percataron de que las líricas giraban en torno a la ciudad de México, la pasión de la banda por la obra del pintor mexicano Pedro Friedeberg les haría reiterar que el tema de la ciudad era en definitiva el hilo conductor de su nueva creación sonora.
Dicha producción discográfica fue coproducida por Aguilera, Fong y el ingeniero de audio Eduardo del Águila. Para esta obra, los músicos contaron con la participación de André (quien grabó la batería en la mitad del disco), Iván solís (el otro baterista de La Barranca), la cellista Mónica del Águila, el violinista Jorge “Cox” Gaitán, y el multiinstrumentista Steven Brown, con quien Aguilera fundó en 1993 el grupo Nine Rain.

Click en el nombre del álbum para descarga gratis de discografia:

Fuego de la noche:

Tempestad:

Rueda de los tiempos:

Denzura:


El Fluir:

Construcción:

Providencia:

Piedad Ciudad:

domingo, 19 de junio de 2011

CURA PARA EL DOLOR…. MARK SANDMAN A 12 AÑOS DE SU MUERTE.


3 de julio de 1999. Noche de sábado, Palestrina, cerca de Roma. Morphine ocupa el escenario, en una más de las actuaciones de su primer gira mundial. Después de una década instalados en un cómodo underground donde se han ganado un buen nombre que ahora empiezan a saborear y a su manera, que es lo mejor: sin concesiones, sin ser divos ni figuritas de un seudo vanguardismo. Sólo haciendo lo suyo, que ya es mucho.
De pronto, en mitad del tema “Supersex”, sucede lo peor. El corazón del cantante, bajista, letrista y compositor Mark Sandman colapsa de improviso. La música se detiene. Algún médico presente hace intentos por revivirlo. En medio de la noche que siempre lo acogió como parte de ella, una ambulancia lleva a Sandman hacia el hospital de la localidad, en donde entra ya fallecido. Atrás quedan sus compañeros de banda Billy Conway (baterista) y Dana Colley (saxofonista), el resto del equipo, los amigos, miles de fanáticos, todos devastados, desgarrados de dolor.
La leyenda y la figura de Sandman no queda en pie sólo por la mera anécdota de que le haya tocado morir arriba de los escenarios, ante su público y junto a sus músicos. A casi 12 años de su partida, Sandman y Morphine siguen dando de que hablar por lo que fueron capaces de armar en el mundo del rock, sin hacer demasiadas concesiones y sin necesidad de construir un vanguardismo grandilocuente y hermético. La historia y el legado de Sandman es diferente, nunca fue muy amigo de hablar demasiado de sí mismo y de su vida. “Lo personal, personal” dijo en más de una ocasión a reporteros que llegaban para saber de dónde venía el sonido a la vez oscuro y accesible de Morphine. Sabemos que nació en 1952, en Boston, donde centró buena parte de su vida y su carrera musical. Sabemos también qué, finalizados sus estudios de bachillerato, se largó a viajar un tiempo, buscando quizás experiencias y sabidurías mínimas que después nos haría saborear en sus canciones. Lo imaginamos a bordo de un barco pesquero en la costa atlántica de Estados Unidos; lo imaginamos leyendo compulsivamente a Auster, Kerouac, Bukowski y otros de similar envergadura. Pero lo imaginamos más que nada en su interminable viaje a través de la noche. Manejando un taxi. Deambulando por bares, departamentos de amigos, escenarios ínfimos e intensos que supieron de su andar y su tocar, conociendo la música que crece a la orilla del camino, llámese blues, llámese jazz, llámese sonidos más lejanos, todo ese canto trasnochado.
El Sandman viajero supo que para cruzarse el mundo así, de punta a punta, hay que andarse liviano de equipaje. Y esa fue su consigna también en el “trip” musical que emprendió junto a Dana y Billy. Llamémosle minimalismo, low rock o cualquier otro nombre. Mark no le hizo el quite a las etiquetas, pero tampoco les dio demasiada importancia. Lo básico era el objetivo final: tomarse el blues y el rock más concreto y directo para despojarlos de sus vestiduras, aún las más imprescindibles. Así, armar un sonido igual pero a la vez profundamente distinto. Y si el rock es bajo – guitarra - batería, ellos van y mueven las piezas de este juego, la guitarra queda fuera. Su lugar lo ocupan el saxo, íntimo, visceral, borrascoso. Mejor aún si son dos, soplados por una sola boca, la de Dana Colley, o si los distorsionamos con algún pedal. El resultado bien reemplaza a cualquier guitarra prescindible.
El bajo se queda, pero vuelto a la más pura raíz del pulso, con una cuerda, a lo sumo dos. Lo demás lo hará el empeño, las ganas, la inteligencia de los dedos sacando de allí sonidos que buscan el centro del alma y que lo encuentran. Si a eso le sumamos la insondable y sonámbula voz de Sandman, es casi suficiente. Casi, porque allí se mantiene la batería, imbatible, implacable, seca, sencilla, sin parafernalia barata ni accesorios que ensucien la expresión. Billy Conway es el hombre que llega hasta el final con el proyecto. Antes de él estuvo Jerome Deupree. Por último pero a la vez en el centro de todo, la palabra, la lírica: nada compleja, nada rebuscada, apenas la precisión del verbo cuidadosamente separado de palabrerías baratas. Historias simples de motel, de trasnoche, de viajes. Palabras duras y sencillas como la realidad, como el crepúsculo, como las lágrimas.
Cuando tratemos de entender el tránsito del rock de fin de siglo pasado hacia el presente, veremos que hay un antes y un después de Morphine. Su influencia aún está en desarrollo y no todo ha sido dicho. Su música, por intensa e inteligente, difícilmente pasa desapercibida. Y creo que hay también un antes y un después para uno como auditor. El rock no se oye igual después de haber saboreado la propuesta adictiva de esta banda de Boston. Buena parte de la escena indie y postrock navegan por las aguas que Morphine exploró en solitario en su momento. Su trabajo es una muestra de la mejor vanguardia, agazapada en el más sencillo rock. Casi como un veneno poderoso escondido en un elegante chocolate. Su efecto es lento pero implacable, (y deja buen sabor).
No se podía llamar de otra forma el disco final, un homenaje para el hermano ido: The Night, La Noche, la noche densa, tibia, invencible, necesaria. La noche llena de un blues más profundo que la tumba. La noche como todas las noches, como esta, como cualquiera, la noche como la del tres de julio de 1999, que se llevó a Mark Sandman sin que nadie pudiese dar con la cura para el dolor

Descarga gratis la discografía de Morphine dando click en el nombre del álbum :

Good (1992):

Cure For Pain (1993):


Yes (1995):

B-Sides & Otherwise (1997):


Like Swimming (1997):      password: laspikedeLycmusic
The Night (2000):  password: laspikedeLycmusic

At Your Service (2009):  password: laspikedeLycmusic
Disc 2: